Achichincles fifí

Achichincles fifí

Luis Omar Montoya Arias

El nuevo gobierno mexicano, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, anunció una sumatoria de medidas, entre las que destaca la “austeridad republicana”. Se busca ahorrar dinero a través del recorte de sueldos y prestaciones que perciben los altos funcionarios. Es una disposición necesaria, justa, prudente y conveniente. Los salarios percibidos por senadores, diputados, consejeros electorales y secretarios de Estado, son insultantes. En un país con millones de pobres, reducir los salarios del gobierno, es un acto de justicia.

Los recortes salariales deben ampliarse y aplicarse, a funcionarios estatales, presidentes municipales, síndicos, regidores, institutos estatales y universidades públicas. Éstas deben ser intervenidas y reguladas. No es posible que existan rectores que ganan más que los gobernadores y el presidente de la nación. No se puede permitir que rectores de universidades públicas viajen en camionetas blindadas y se hagan acompañar por guaruras. Los rectores de las universidades públicas deben ser limitados en el ejercicio de recursos públicos. Que se acaben sus privilegios. ¿Cuánto dinero destinan al pago de asesores? ¿Cuántos recursos usan en publicidad? El gobierno de López Obrador debe resolver el problema. El 50% de los recursos ejercidos por las universidades públicas, se agota en el pago de burocracia. En las universidades públicas, la prioridad deben ser los estudiantes y los maestros, no los burócratas. ¿Cuál es el sentido de la educación? En cuanto tome posesión el nuevo gobierno, las universidades públicas deben ser reguladas y sancionados sus funcionarios corruptos.

Los dineros otorgados a las universidades públicas deben ocuparse en la contratación de profesores-investigadores, en becas para los estudiantes y en la ampliación y mejora de la infraestructura, necesaria para acrecentar la cobertura. Que los rectores dejen de pagar asesores, por ejemplo. Se inventan puestos para emplear a la amante en turno, al hijo del compadre y al amigo de la adolescencia. Este tipo de prácticas son normales y cotidianas en las universidades públicas de México. Éstas deben perecer, por el bien de la educación.

Personal de universidades públicas que todo el año viaja, a cuenta del erario. Los beneficiarios son aquellos que siempre asienten con la cabeza, los corruptos, los que se bajan los pantalones ante la corte universitaria, los serviles y lacayos. ¿Qué sucede con los estudiantes de esos trabajadores universitarios que se la pasan viajando por el mundo? Hay, claramente, contubernios, acuerdos en las sombras, tráfico de influencias y nepotismo. Las universidades públicas están secuestradas por mafias. Sí, la “mafia del poder” que tanto pregonó durante su campaña, Andrés Manuel López Obrador, tiene tomadas las universidades públicas de México: todos los días se tergiversa el sentido de la educación.

Que los gobiernos atiendan y resuelvan los problemas morales de las universidades públicas de México. Presionemos para que la austeridad republicana impulsada por Andrés Manuel López Obrador, llegue a las universidades públicas, incluidas las de Guanajuato. Que se terminen los privilegios de rectores, asesores de rectores, secretarios generales y achichincles fifí. Hay un despilfarro de recursos públicos. Que el dinero ahorrado se utilice en la contratación de más profesores-investigadores y en el otorgamiento de becas estudiantiles.

sábado, 12 de agosto de 2017

El Porvenir y El Norte (1940-1950) 94


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